otro día hiel
El amor no duele. No puede doler por propia definición.
Amor de miel, con el sabor de sus labios cada amanecer.
Amor de hiel, que no me ama y no me habla y con silencios me desvela y me crea dudas para darme la sinrazón. Corazón torturado por la falsa espera. Traicionera. Abandonado a su suerte y condenado a perderse, que ni me tienes, ni me quieres, pero tampoco te alejas, ni te quedas, ni me dejas.
Que no te acuerdas de mis besos, ni de mis notas en tus puertas. Que no hay buenos días con los mejores deseos, ni te llamo luego porque sin ti me muero. Que no deseo estar esta noche sintiendo el calor de tu cuerpo, ni me preocupa si estas bien o si tuviste otro encuentro. Solo que estés para mi. Ahí, tan normal y tan paciente, expectante si te busco, que no lo busco ni lo quiero, ni tampoco me importa un bledo, pero es más fácil recibir sin dar primero, ni después, y así no tener nada que perder.
Pura comodidad.
¿Qué loco no iría a por más?
Sin nada que ofrecer, sin nada que prometer, sin nada que satisfacer, porque nada me importa si al final te pierdo o si te veo y no estás bien. No quiero nada de ti, silencio. No esperes nada de mi, no busques respuestas, pues solo tengo para darte más, que me sobra, silencio para regalar. Ni te tomo, ni te dejo, ni te quiero o no te quiero, y tampoco me importa porque esto no es nada, y nada, me importa un bledo. Y si al final te pierdo. Mejor, te habrás ido a voluntad y me abandonas por otro al que gustar. Dame un beso, hoy, déjame sentir tu calor, que te necesito. Ventajas que tiene el que se entrega al amor, pues te acabo de demostrar que sin dar nada yo las tengo y las gozo incluso más. Y mañana…yo que se mañana, te llamaré o tal vez me olvidaré o estaré demasiado ocupado y no me habrás preguntado y será culpa tuya si un caso por no haberte preocupado, de que tal me fue el día o si en serio lo decía.
Nada. Nada me importa porque nada tengo, excepto lo que durante tanto y tanto tiempo no he querido y he temido.
En ti lo encuentro, amigo del alma, enemigo intimo embriagado de nostalgias.
Has estado con alguien... Tal vez si y tal vez no. Para qué preguntar, si es darle sufrimiento al que desde siempre quiso amar. Mejor callar y no hablar más. Silencio para pensar. Ni nostalgia ni nada más. Soledad.

Dulce soledad, cuando tú te vas.
Esas palabras tan duras, esas que me brindas orgulloso, sin un temblor en tu voz, esas ternuras de hierro, que grabaron el fin de mi sueño, no las olvides pues algún día, las has de recordar.
